Cuarto domingo de confinamiento #YoMeQuedoEnCasa

logoUna de las cosas que más me ha llamado la atención estos días, cuando me asomo a mi ventana, es el silencio que me acompaña. El silencio impuesto por el hombre (y la mujer) que son capaces de generar un ruido de fondo continuo que ensordece la Naturaleza que nos rodea. Sin embargo ahora, se escucha el trinar de las aves; el batir de las ramas de los árboles y el danzar de sus hojas cuando sopla el viento…, incluso, sería capaz de asegurar que he escuchado el avanzar de las nubes bajo el cielo, previas a la lluvia de primavera. Solo es cuestión de dedicar un tiempo a escuchar.

Ahora estamos confinados, por nuestro bien y el de nuestros semejantes. No es una cuestión exclusiva de nuestra ciudad, ni de nuestra Comunidad Autónoma, ni de nuestro País, ni de nuestro Continente…, es una cuestión que afecta a este lugar al que llamamos Mundo, o Tierra, o Planeta, o como cada cual quiera llamarlo, pues le llamemos como le llamemos, nos afecta a todos. Quizá sea una oportunidad (una más) que tenemos para encontrarnos o reencontrarnos con nosotros mismos. ¿Por qué no aprovecharla?

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