Primer domingo de septiembre, primer poema de septiembre

logoCreo que una de las partes que más me llama la atención de las personas, tanto hombres como mujeres, son sus manos. No solo si están cuidadas o no; si tienen los dedos largos o cortos y si estos son finos o gruesos; si son grandes o pequeñas; si parecen ásperas o suaves. No. No es eso; o no es solo eso. Me refiero a toda la vida que han ‘observado’. A toda la vida que han ‘vivido’. A lo que han hecho o han dejado de hacer. Creo que las manos de las personas no pueden ocultar ‘aquello que ha sucedido a su lado’.

Muchas veces observo mis manos mientras trabajo; mientras como; mientras hablo; mientras pienso; cuando estrechan otras manos; mientras acaricio; mientras abro una puerta; mientras me aseo; mientras escribo viéndolas viajar sobre el teclado o cuando abrazan un bolígrafo. Me gusta mirar mis manos y compartir las experiencias que hemos vivido y las que, espero, nos queden por vivir.

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