La poesía siempre está nunca espera a ser encontrada

logoCada vez que viajo disfruto del paisaje que me rodea todo lo que puedo. Campos, ciudades, ríos, montañas, caminantes nubes, el vuelo de una cigüeña o el correr de los girasoles. Cuando voy conduciendo se me hace prácticamente imposible este disfrute, por razones obvias. Sin embargo, de unos años a esta parte viajo, normalmente, en el asiento del ‘acompañante’, lo que me permite gozar de cada instante absorto en reflexiones y pensamientos.

Lo mismo me sucede con el viaje de la vida. No quiero ser ‘uno que pasó por aquí’; quiero ser uno que pasa y pisa y piensa y se ilusiona y sueña y ríe y llora…; y disfruta con cada paso que da observando el paisaje que recibe como regalo de su atrevimiento a caminar mirando. No debemos ni podemos ser cobardes. Miremos a los ojos de la vida y abracemos aquello que nos ofrece.

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