Tercer domingo de confinamiento #YoMeQuedoEnCasa

logoAyer sábado salí de casa a hacer compra para la semana. No me crucé con ningún coche. Llevaba diez días sin salir a la calle y la sensación fue rara. Sentí como un vacío extraño. Un silencio tan solo roto por la Naturaleza que ahora se escuchaba de forma diferente, incluso el cielo era otro, creo que porque hay menos contaminación, incluso el respirar se me antojaba diferente. Había una cola de gente con carro para entrar al Hipermercado. Guantes, mascarilla, distanciamiento entre nosotros y silencio; mucho silencio. No nos mirábamos. No nos hablábamos. Creo que el miedo era nuestro compañero.

Sigue habiendo, en mi opinión, demasiado ruido de fondo en cuanto a la cantidad de noticias sobre la «situación» que estamos viviendo, sufriendo, pasando, padeciendo… Dicen lo que hacemos y lo que debemos hacer. Dicen lo que no hacemos y lo que no debemos hacer. Dicen lo que somos ahora y lo que seremos después. Dicen… Dicen… Dice… ¿Y qué dices tú? ¿Qué te dices? ¿Qué piensas? Este puede ser un buen momento para la reflexión, si queremos claro. Nadie está obligado a hacerlo, faltaría más. Pero yo sí lo hago. Quiero hacerlo. Es una buena oportunidad de darle a: Resetear.

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Segundo domingo de confinamiento #YoMeQuedoEnCasa

logoEs muy posible que este momento que estamos viviendo nos resulte más duro de lo que en principio pudimos (o pudieron) pensar, por eso debemos estar preparados. Antes de empezar nuestro confinamiento nos movíamos con libertad; íbamos y veníamos; entrábamos y salíamos; veíamos a familiares o amigos; quedábamos para vernos y disfrutar de la compañía, preferentemente en torno a una mesa; hacíamos deporte al ‘aire libre’; quedábamos para ir al cine, o teatro, o conciertos o… Y ahora NO debemos salir nada más que lo ESTRICTAMENTE necesario.

¿De qué sirve salir todas las tardes a las 20:00 horas a aplaudir al personal sanitario, desde el corazón, y a otros trabajadores y trabajadoras que permiten nuestro abastecimiento, si después salimos a la calle cuando NO debemos salir? ¿En qué ayudamos? ¿Habéis pensado en los cientos, quizá miles de personas, ancianos y jóvenes, que este confinamiento les ha pillado solos en casa, porque no comparten vivienda? Tenían gente que les visitaban o a los que visitaban. Salían al encuentro de familiares o amigos. ¿Y ahora? ¿Cómo tiene que ser esa soledad un día tras otro?

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Hoy domingo #YoMeQuedoEnCasa y te escribo unos versos

logo¿No has pensado, alguna vez, que parece que vivimos a una ‘velocidad endiablada’? ¿No crees que todo va ‘muy acelerado’, en el mundo en general, y que podríamos o deberíamos frenar, para no estrellarnos? ¿No has pensado, alguna vez, que si hubiera un botón de ‘resetear’ y alguien pudiera apretarlo, tal vez, y digo tal vez, nos vendría bien a todos (o al menos a la mayoría)? A veces creo que cada uno, de forma individual me refiero, hemos perdido un poco el horizonte. Quizá esté equivocado, pero es una percepción personal (muy personal), y con la que, por supuesto, no hay que estar de acuerdo. ¡¡Faltaría más!!

De repente, o no tan de repente, aparece en Asia (más concretamente en China) un bichito que decide pasarse de unas personas a otras, de las que vivimos en este lugar al que llamamos Mundo. Da la impresión de que no se le toma muy en serio y decide campar a sus anchas por los cinco continentes, mientras seguimos con nuestra vida normal. Aquí no va a llegar (han pensado muchos). Sin embargo ha llegado; se está pasando de unos a otros; seguimos con nuestra normal vida, hasta que se proponen medidas más serias. Y ahora «Todos Nos Debemos Quedar En Casa».

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Hoy es domingo 8M 2020, escribamos un poema juntos

logoCuando somos pequeños nos cuentan cuentos. Crecemos escuchando los cuentos que nos cuentan nuestros mayores, con independencia de que seamos un niño o una niña. Dicen los expertos que es bueno para cultivar nuestra imaginación. A los chicos nos hablan de princesas que están en castillos raptadas por seres abominables y despreciables y que necesitan ser salvadas por un caballero. A las chicas les hablan de príncipes azules que las salvarán de todos los males que las acechen, se casarán con ellos y serán felices comiendo perdices.

Nos lo vamos creyendo. Nosotros y ellas. Pero en ningún momento nos dicen que eso eran cuentos y que estaban muy lejos de la realidad. Que la vida es otra cosa. Que no hay mujeres a las que salvar ni dragones a los que vencer. Que las mujeres no necesitan ser salvadas, y menos por un príncipe azul. Que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres. Que no han nacido para atender y servir al hombre (bien sea padre, hermano o marido). Que las mujeres deciden igual que deciden los hombres. En igualdad de oportunidades. Que los hombres no están por encima de las mujeres.

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Te invito a entornar tus ojos, y a abrir los brazos de par en par

logo¿Quién es el dueño de nuestros miedos? ¿Quién es el dueño de nuestros sueños? Nosotros mismos. Nadie más. Nosotros somos los únicos creadores de nuestros miedos y en nuestra mano está el expulsarles lo más lejos posible. Nosotros somos los únicos capaces de alcanzar nuestros sueños y en nuestra mano está abrazarles con la mayor de nuestras convicciones.

Nadie dijo que alcanzar un sueño fuera una tarea sencilla. Sin embargo, cuando conseguimos abrazarlo y compartirlo, la sensación de plenitud no tiene parangón. No obstante, si el Universo se empeñase en impedir, por todos sus medios, el que logremos lo propuesto… No pasa nada. Quizá no sea el momento, y nos lo advierte. Quizá no sea el camino, y nos lo recuerda.

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Mírate a los ojos, siempre encontrarás poesía

logoNací el siglo pasado. Es cierto, pero no deja de ser una obviedad. Si bien, me encanta mirarme a los ojos cuando me busco en el espejo, y encuentro la luz y la ilusión de ese niño que fui. No importa que esa mirada esté enmarcada por el paso del tiempo; por alguna que otra arruga nacida de la risa y del llanto; de alegrías y tristezas; de las miserias de un Mundo que, a veces, es cruel e insolidario; de las alegrías de un Mundo que, a veces, es piadoso y solidario.

Las experiencias que cada uno vivimos nos construye y nos modela, mostrando como resultado lo que cada uno somos en este momento actual, en el que yo estoy escribiendo; en el que tú estás leyendo. La meta que ahora hemos conseguido es solo el producto de los caminos que hemos recorrido. Elegimos. Cada momento elegimos entre una cosa y otra; entre un hacer y un no hacer; entre un hablar y un silencio; entre detenernos o seguir caminando.

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Quiero regalarte un soneto este domingo de febrero

logoCuando se habla de frases célebres en las que se recogen metas que debemos alcanzar en esta vida, o que no podemos dejas de hacer en nuestra vida antes de ‘marcharnos’, creo que a nivel mundial la más conocida es la que dice que debemos

: «tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro». Si bien, en este siglo en el que vivimos (XXI) esas metas han quedado un poco ‘anticuadas’. Pienso que ‘nos lo vendieron’ en un momento determinado y nos lo creímos. O no.

Tomando como referencia esa frase y teniendo en cuenta que soy padre de dos hijas, he plantado más de un árbol y escrito más de un libro, no tendría más metas que alcanzar en esta (mi) vida. Sin embargo, qué pobre sería mi vida si eso fuera todo. Con la cantidad de cosas que hay por hacer, por el simple placer de hacerlas. Porque queremos; porque nos apetece; porque tenemos hambre de conocimiento; porque queremos encontrar nuevas amistades; porque nuestros sueños van más allá de tener un hijo (decisión muy personal); plantar un árbol (decisión personal); o escribir un libro (decisión)…

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Ni puedo ni quiero silenciar la poesía ante esta lacra

logoNo sé a qué esperan nuestros gobernantes para tomar una ‘verdadera decisión’ en cuanto al asesinato de mujeres a manos de hombres. Y NO digo de muertes, como se puede leer o escuchar en algunos medios o declaraciones. No hay eufemismo que valga. ASESINATOS. Asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujer. Tengo la impresión de que se culpabiliza a la mujer y NO a su acosador. La mujer tiene que huir (o intentarlo), dejar su entorno (o intentarlo), mientras su acosador ‘vive libre’. De verdad que alguien en su sano juicio puede entender que sigamos cada vez peor. Al menos, esa es la sensación y el sentimiento.

Se han preguntado los hombres y mujeres que nos gobiernan por qué no se denuncian más casos. ?No será por miedo? ¿No será por falta de apoyo? ¿No será por falta de recursos? ¿No será por falta de credibilidad? ¿No será por el sentimiento de soledad que las acompaña? ¿No les parece a las mujeres y hombres que velan por todxs nosotrxs, que ya está bien? Que ya es hora de tomar medidas efectivas. Policías preparadas y formadas. Juzgados preparados y formados. Recursos necesarios para acabar con todo esto de una vez por todas. No obstante, hay muchos hombres que nos situamos al lado de las mujeres.

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La poesía siempre está nunca espera a ser encontrada

logoCada vez que viajo disfruto del paisaje que me rodea todo lo que puedo. Campos, ciudades, ríos, montañas, caminantes nubes, el vuelo de una cigüeña o el correr de los girasoles. Cuando voy conduciendo se me hace prácticamente imposible este disfrute, por razones obvias. Sin embargo, de unos años a esta parte viajo, normalmente, en el asiento del ‘acompañante’, lo que me permite gozar de cada instante absorto en reflexiones y pensamientos.

Lo mismo me sucede con el viaje de la vida. No quiero ser ‘uno que pasó por aquí’; quiero ser uno que pasa y pisa y piensa y se ilusiona y sueña y ríe y llora…; y disfruta con cada paso que da observando el paisaje que recibe como regalo de su atrevimiento a caminar mirando. No debemos ni podemos ser cobardes. Miremos a los ojos de la vida y abracemos aquello que nos ofrece.

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Qué importancia tiene el tiempo si hablamos de poesía

logoSolo tenemos que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que vivimos ‘acelerados’, como ‘con prisa’. Vivimos en el Mundo de la Inmediatez. Lo queremos todo ‘para ya’, o si me apuras ‘para ayer’. Y dónde hemos dejado la paciencia; la observación; la espera; el disfrute de la llegada o de lo conseguido. Alcanzamos una meta lo más rápido posible para volver a marcarnos una nueva que lograr. Nuestra única misión llegar al final. ¿Y el viaje? ¿Qué sucede con el viaje? ¿No lo disfrutamos? ¿No aprendemos? ¿Caminamos sin ver lo que pasa a nuestro alrededor?

Muchas veces he escuchado frases en la línea de: ‘¿Qué haces ahí tumbado perdiendo el tiempo?’. ‘Leer es una pérdida de tiempo’. ‘¿No tienes otra cosa que hacer nada más que mirar las musarañas?’. ‘¿Por qué no haces algo de provecho?’. Decenas de frases; cientos de frases en las que se nos invita a no perder el tiempo o a matar el tiempo, en otras ocasiones. Se nos apremia una y otra vez a llevar un ritmo de vida que, quizá, no sea el que deseamos, pero que nuestro entorno lo demanda.

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