Puedes encontrar la poesía en cualquier banco del parque

hex0Qué sencilla es la vida y qué poco conocemos de ella. No sabemos nada de cómo funciona todo lo que nos rodea. Permanecemos ausentes de los pequeños detalles y nos perdemos lo esencial. Hay un álbum del Maestro Labordeta que tituló: “Que no amanece por nada”. Estoy totalmente de acuerdo con esa frase. Deberíamos estar atentos y atentas para descubrir, para entender, para conocer, para averiguar… ¿Por qué amaneció esta mañana el día?

Seguro que si nos esforzamos un poco; si prestamos atención sabremos la respuesta. Mañana cuando amanezca me prometo estar atento a todo lo que acontece a mí alrededor y disfrutar de cada instante. Algunas veces no reparamos en pequeños detalles. Pensando en ello he querido dibujar esta historia que ahora comparto. Le puede suceder a cualquiera. De hecho puede estar sucediendo en este preciso instante. Por lo tanto, si así fuera, toma la decisión que debes tomar.

En alguna otra entrada ya lo he dicho, y no dejaré de decirlo aunque me repita una y mil veces. Es tiempo de poesía. Siempre es tiempo de poesía, pero en este momento en el que estamos viviendo, creo que no solo es necesaria, sino imprescindible. Por ello os invito a hacer poesía. A leer poesía. A escuchar poesía. Cada uno encontramos la poesía en los lugares más insospechados. En un banco de madera. En un camino hacia la rosaleda. En un nombre.

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Si te apetece puedes escuchar el poema

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Cada tarde de lunes a viernes

cuando salgo del trabajo

camino de mi casa

paso junto al parque del estanque

y en el tercer banco del camino

que lleva hasta la rosaleda

veo sentada una mujer anciana

no dice nada

tan solo me sonríe

yo le devuelvo la sonrisa

y la soledad.

 

No importaba si hacía frío o calor

supongo que tan solo la lluvia

haría que no se cumpliera su cita

mucho días me he preguntado por ella

no sé si vive en el barrio

pues tan solo en ese banco de madera

se ha producido nuestro encuentro.

 

Ropas discretas pero conjuntadas

siempre con algún tocado en la cabeza

acompañando el moño alto

que luce trenzando sus canas

la mirada perdida en la distancia

hasta que yo llego a su altura

y me mira

y me sonríe

y permanece en silencio

mientras me acompaña la paz.

 

Esta mañana al levantarme pensé en ella

esta mañana en mi trabajo me recordé de ella

esta mañana después de tomarme mi café

lo decidí

la saludaría cuando me encontrase con ella

pero…

¿Estaría en el banco de cada tarde?

¿Y si no está?

¿Y si hoy no viene?

¿Y si le ha pasado algo?

 

Salí de mi trabajo a la misma hora

que lo hago día tras día

no quise salir antes

por si no se producía el encuentro

sin embargo…

Allí estaba en el tercer banco del camino

que lleva hasta la rosaleda

como cada tarde de lunes a viernes.

 

Al llegar a su altura me sonrió

como cada tarde

y yo le devolví la sonrisa.

Buenas tardes

le dije.

Buenas tardes

me respondió con una voz dulce.

Me llamo Patricia

pero mi familia y mis amigos

me llaman Patri.

 

Inmóvil frente a ella

nos miramos a los ojos

y tan solo quise decir

gracias

nos sonreímos y continué mi camino a casa

mañana sería miércoles

y volveríamos a encontrarnos.

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😉

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