Si te olvidaste de volar, súbete sobre un poema y despliega tus alas

logo¿No recuerdas que siempre has volado? Lo hacías cuando eras niño y entonces creías que todo era posible. ¿Y ahora? Tienes duda de todo, o de casi todo. Deberías ‘desdudarte’ de vez en cuando. Es un buen ejercicio. Pruébalo y verás como te sientes más ligero. Con menos agobio. Con menos temores. Con menos preocupaciones. Quizá, olvidaste volar. ¿Te has parado a pensarlo?

Recuerda tu infancia. Tu niñez. ¿Tú no volabas? Yo sí. Donde quisiera. No había frontera que pudiera detenerme, ni viento que pudiera frenarme, ni tempestad que me obligara a volver… Nada; nada podía impedir mi vuelo una vez desplegadas mis alas, y con la decisión tomada de emprender el viaje. Un viaje en el que el horizonte dibujado frente a mi mirada era mi destino. Todo era posible, incluso lo imposible.

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