Solo una poesía, para este último domingo de febrero

logoSupongo que me sucede como a la mayoría de vosotras y vosotros, que hay sentimientos que, a veces, afloran y presentan ‘lo peor’ de nosotros mismos. Van a su aire y son difíciles de controlar. Aprendí, no hace mucho tiempo, a poder dejar a cada uno ‘en su sitio’ y que no se desmanden más de la cuenta. No es nada fácil, pues debes estar en guardia en todo momento porque, sobre todo, los más ‘negativos’ son los que más se empeñan en salir. Creo que influyen mucho los tiempos que vivimos.

Ya no por la consabida pandemia, que sí; sino por cómo vivimos de unos años a esta parte, donde parece que se prima la inmediatez, la competición, el alcanzar la meta sin importarte a quien pisas o perjudicas… Y todo ello poniendo por delante el egoísmo, la intolerancia, la bronca, el ruido, la sinrazón, el odio, la envidia, la venganza, el resentimiento… Y se han dejado a parte, o tal vez enterradas, la empatía, la compasión, la gratitud, el afecto, la admiración, el amor…, incluso la esperanza.

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