Recuerdo cuando iba a la escuela y el maestro me hablaba de los cinco sentidos que tienen los seres humanos: visto, gusto, oído, olfato y tacto. Después ya nos hablan de «otros sentidos», sin definición exacta de cuáles, ni cuántos, pues dependerá siempre de la ciencia que los defina o enumere. Pero no se trata, en esta entrada, de generar polémica respecto del número de sentidos y su definición, sino de hablar de uno de ellos: el tacto (ese que percibimos por cada poro de nuestra piel).
En esta ocasión, y centrándome en aquello que percibimos a través de nuestra piel desnuda, he querido dibujar estos versos, que ahora comparto, respecto de lo que me gusta sentir y percibir de la mujer a la que amo. No importa si la persona a la que amas es o no de tu mismo sexo, la belleza está en amar y ser amado, y sentirlo. De ahí que hable en estos versos de este sentido tan ‘a flor de piel’.
Tenemos nuestros brazos, manos y dedos; tenemos nuestras piernas, pies y dedos; tenemos nuestra boca y nuestra lengua; tenemos nuestra cabeza, orejas y cuello; tenemos nuestra espalda, cintura y vientre; tenemos nuestros genitales y nalgas; tenemos…, cada poro de nuestra piel para sentir, percibir y disfrutar de nuestra pareja y de la Naturaleza. Para vosotras y vosotros estos versos de este último domingo de agosto.
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Si te apetece puees escuchar estos versos
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Acariciarte
como el velo de seda
acaricia el viento
y la noche
cuando danza.
Acariciarte
como la suave luz de la luna
acaricia la mar
y las mareas
cuando mece sus olas.
Acariciarte
como la lluvia de primavera
acaricia los rosales
y las amapolas
cuando muestran su color.
Acariciarte
como el sol del estío
acaricia los girasoles
y los dorados trigales
con su hipnótico baile.
Acariciarte
como el verso
acaricia la palabra
cuando la escribe
el poeta enamorado.
¿Tienen
sentido los sentidos
cuando no sienten
lo que debieran haber sentido?
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😉
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