¿Cuánto se puede llegar a querer a un hijo; en mi caso a una hija? No creo poder cuantificarlo. Tampoco lo pretendo ahora y jamás lo he pretendido. Sin embargo, mañana mi ‘peque’ cumplirá siete años. Siete años ya. Cómo corre el tiempo. Llegan a nuestro lado un día; crecen junto a nosotros; y cuando te quieres dar cuenta ‘aletean’ jugando en el nido, para partir mañana.
Tiene nombre de agua; y de piedra; y de Naturaleza; y de vida. Marina. Pregunta y se responde; te responde y te pregunta. Es un torbellino que quiere aclarar sus dudas sin haber tenido tiempo aún de que surjan. Todo lo cuestiona. Todo lo razona. Todo pretende explicarlo.