Como todas las primaveras, con nocturnidad y alevosía, la madrugada de un domingo se nos ‘hurta’ una hora que hace que nuestros biorritmos vayan ‘a su aire’ durante unos días hasta volver a adaptarse a este nuevo horario, con la excusa, más que discutible, del ‘ahorro energético’.
Quizá, y solo quizá, tomando como excusa esta situación del ‘tiempo’; las injusticias que nos rodean; las mentiras que nos acechan ‘por doquier’; la falta de escrúpulos de los de siempre; las ganas de algunos (creo que de muchos) de que todo esto cambie…; o sea cual fuera la razón que fuese, he dibujado estos versos que comparto, como cada semana, con aquellas o aquellos que os paséis por este espacio.