Me encanta recibir regalos, pero me resulta más gratificante el poder hacerlos. Te puedo regalar un pensamiento. Posiblemente sea lo que más me gusta, regalar pensamientos. Parar el mundo a mí alrededor y pensar en ti, amigo o amiga y dedicarte ‘un instante’. Tan solo un instante en el que solo nos encontremos tú y yo. Para mí no es necesario hacer partícipe a mi amigo o amiga de ese ‘regalo’. Estoy seguro de que le llegará cuando lo necesite.
Creo que es ‘altamente positivo’ regalar tiempo a alguna persona que ‘te importe’. Por supuesto, puedes quedar con ella (depende de las distancias). Puedes hacer una llamada de teléfono. Puedes escribirle. Y no me refiero a un correo electrónico, y mucho menos un Whatsapp. Quiero decir una carta. Sí, una ‘de esas’ que se escribe en un papel en blanco de tu puño y letra, después se mete en un sobre, se le pone un sello y se echa en un buzón para que la recoja el cartero y se la haga llegar. ¿Te imaginas su sorpresa?