Me considero una persona realista. Si es cierto que en alguna ocasión puedo pecar de idealista y soñador. Pero en ningún caso pesimista. La vida es lo que es. Igual te da que te quita. Y no por eso dejo de pensar que es maravillosa, pues cada día nos brinda una nueva oportunidad, que no deberíamos desaprovechar. Y aunque, a veces, puede parecer ‘larga’, la vida es ‘muy corta’. Apenas un breve suspiro; un batir de alas; un pestañear de miradas…; el eco de un silencio antes de pronunciar un ‘te quiero’.
Sin embargo cuando tienes cierta edad; te paras; miras a tu alrededor; reflexionas; recuerdas…; te das cuenta de que hay mucha gente próxima a tí que ya ha partido. Que hay mucha gente, siguiendo una ‘ley de vida’ que a veces ni es ley y sí que deja de ser vida, que está viviendo en un andén y que pronto tomará su tren. Viviendo en un embarcadero y que pronto desplegará las velas de su barca rumbo al horizonte. No quiero dar la sensación de tristeza, pues solo la muerte y la despedida forman parte de la vida. Es una realidad que debemos asumir. Y ser felices.