No sabría deciros cuántos poemas he leído que hacen referencia, de un modo u otro, a la Naturaleza. Y si me permitís concretar un poco más, los que aluden al viento y su capacidad para mover aquello que encuentra en su camino. Pero si ese poder le permite cambiar escenarios naturales, como las nubes que cubren los cielos, las olas del mar que con fuerza rompen contra las rocas de los acantilados, o las dunas de los desiertos que pueblan la tierra, ¿no podría ayudarme, a mí, que formo parte la Naturaleza, a alcanzar mis anhelos?
A veces me he sentido solo y perdido, sin saber a quién recurrir para procurarme compañía y poder regresar al camino. Lo he buscado durante mucho tiempo sin obtener resultado. Sin embargo, cuando lo he buscado en la poesía, me ha sido muy fácil dar con la respuesta, pues es entre los versos del poeta donde late la esencia de lo posible y lo imposible. Solo la poesía señala el camino a seguir. Solo en nuestra mirada está la solución. Deberemos encontrar los versos que nos guíen, de nuevo, a retomar el camino perdido.
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Si te apetece puedes escuchar el poema
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He visto al viento mecer
las fuertes ramas de los árboles;
he visto al viento ondular
el agua fría del viejo estanque;
he visto al viento dibujar
caprichosas formas con las nubes;
he visto al viento guiar
el polvo de una huella del camino.
Y si el viento que ahora veo
es capaz
de mecer
de ondular
de dibujar
de guiar…,
sería capaz, quizás,
de mecer mis sueños
que tanto añoro
en mis noches en vela;
de ondular la arena
de aquella playa
en la que escribí tu nombre;
de dibujar corazones entrelazados
que un día se rompieron
al no encontrar el amor;
de guiar mis pasos perdidos
hacia ese horizonte verdadero
por donde regresa el sol.
Mi corazón grita tu nombre,
viento,
con la esperanza de que le escuches
entre los silencios
que destilan estos versos.
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😉
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