Quiero despedir el último domingo de agosto con estos versos

hex0No sabría decir cuánto dura un instante. Definen un  instante como ‘una porción brevísima de tiempo’. Dicen que un instante ‘es indivisible’. A veces, muchas veces, me sumerjo en la eternidad que me concede un instante, para agradecerle a la vida el regalo que me concede cada mañana cuando me despierta el alba. Y cada noche busco otro instante, antes de cerrar mis ojos, para saber qué ha sido de mi día, cómo me he sentido y qué he dejado para los que están a mi lado.

Cuando decidimos emprender un viaje, a veces se nos olvida disfrutar de la travesía y nos concentramos en la meta; en el destino propuesto; en la llegada. ¿Y si lo alcanzado ‘no mereciera la pena’? ¿Y si lo alcanzado ‘no cumpliera con nuestras expectativas’? ¿Y si nos contaron las maravillas de ese lugar o nos aseguraron que era espectacular, alguien que no sabía realmente dónde queríamos llegar o qué buscábamos alcanzar?

Pensando sobre estas y otras muchas cuestiones, he decidido disfrutar cada paso que doy en mi vida; disfrutar cada instante que paso en soledad o que me encuentro acompañado, pues sé que es único e irrepetible; disfrutar cada palabra que pienso, escribo y declamo, dado que es mi deseo compartirla mientras camino… Y de ahí, de lo que siento y pienso nacen estas palabras que hago verso, para ti.

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Si te apetece puedes escuchar estos versos

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Correr con los pies descalzos

sobre la arena de cualquier playa

dejando libres eternas huellas anónimas

como eternos son los suspiros del alma

quedando tan solo su recuerdo

en la memoria de las estrellas sin luna

testigos silenciosos de ese mágico instante.

 

Respirar el aire que nunca respiraron otros

mientras el viento alborota rebelde mi pelo

mirar como miran los girasoles

la belleza que la vida nos regala

aun siendo incomprendida

por la complicada sencillez

con la que se nos presenta.

 

Nada permanece más allá

de lo que permanece un instante

tan solo se le otorga vida

pues llega de la mano de otro

tan solo se le presta muerte

pues concede su mano al siguiente

sin cuestionarse por nada ni por nadie

los instantes no piensan

tan solo llegan y desaparecen…

al instante.

 

Voy aprendiendo a descubrir

la recompensa que el camino me regala

sin necesidad de lograr meta alguna

alcanzarla puede ser tan solo un espejismo

una ilusión que me contaron

quizá otros que nunca llegaron hasta ella

y tan solo la imaginaron

ahora disfruto cada paso llenando mi vida

con la experiencia alcanzada

en el instante preciso en el que la planta de mi pie

se hace uno con la tierra pisada

y prometo no volver a ocuparme

hasta el siguiente paso que decida concederme

estoy seguro de que me lo concederé

pues me he propuesto no volver a dejar mi camino.

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😉

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