No sabría decir cuánto dura un instante. Definen un instante como ‘una porción brevísima de tiempo’. Dicen que un instante ‘es indivisible’. A veces, muchas veces, me sumerjo en la eternidad que me concede un instante, para agradecerle a la vida el regalo que me concede cada mañana cuando me despierta el alba. Y cada noche busco otro instante, antes de cerrar mis ojos, para saber qué ha sido de mi día, cómo me he sentido y qué he dejado para los que están a mi lado.
Cuando decidimos emprender un viaje, a veces se nos olvida disfrutar de la travesía y nos concentramos en la meta; en el destino propuesto; en la llegada. ¿Y si lo alcanzado ‘no mereciera la pena’? ¿Y si lo alcanzado ‘no cumpliera con nuestras expectativas’? ¿Y si nos contaron las maravillas de ese lugar o nos aseguraron que era espectacular, alguien que no sabía realmente dónde queríamos llegar o qué buscábamos alcanzar?
Pensando sobre estas y otras muchas cuestiones, he decidido disfrutar cada paso que doy en mi vida; disfrutar cada instante que paso en soledad o que me encuentro acompañado, pues sé que es único e irrepetible; disfrutar cada palabra que pienso, escribo y declamo, dado que es mi deseo compartirla mientras camino… Y de ahí, de lo que siento y pienso nacen estas palabras que hago verso, para ti.
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Si te apetece puedes escuchar estos versos
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Correr con los pies descalzos
sobre la arena de cualquier playa
dejando libres eternas huellas anónimas
como eternos son los suspiros del alma
quedando tan solo su recuerdo
en la memoria de las estrellas sin luna
testigos silenciosos de ese mágico instante.
Respirar el aire que nunca respiraron otros
mientras el viento alborota rebelde mi pelo
mirar como miran los girasoles
la belleza que la vida nos regala
aun siendo incomprendida
por la complicada sencillez
con la que se nos presenta.
Nada permanece más allá
de lo que permanece un instante
tan solo se le otorga vida
pues llega de la mano de otro
tan solo se le presta muerte
pues concede su mano al siguiente
sin cuestionarse por nada ni por nadie
los instantes no piensan
tan solo llegan y desaparecen…
al instante.
Voy aprendiendo a descubrir
la recompensa que el camino me regala
sin necesidad de lograr meta alguna
alcanzarla puede ser tan solo un espejismo
una ilusión que me contaron
quizá otros que nunca llegaron hasta ella
y tan solo la imaginaron
ahora disfruto cada paso llenando mi vida
con la experiencia alcanzada
en el instante preciso en el que la planta de mi pie
se hace uno con la tierra pisada
y prometo no volver a ocuparme
hasta el siguiente paso que decida concederme
estoy seguro de que me lo concederé
pues me he propuesto no volver a dejar mi camino.
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😉
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