Y en el pasar de los años, también habita la poesía

logoLa vida pasa, y pasan los años. Se acumulan los recuerdos en nuestra memoria, acomodándose en cada rincón de ese desván al que accedemos, cuando se nos antoja regresar sobre un camino ya caminado. Se acumulan en nuestra piel las huellas de lo ya vivido, testigos mudos y silenciosos del paso de cada una de las estaciones, que siempre regresan; del paso de las noches y los días, que siempre vuelven; del paso de los sueños vividos, y de aquellos que quedaron por vivir.

No me importa cumplir años, nunca me ha importado, si bien, todo lo contrario. Hasta ahora he vivido 60 años, 11 meses, 3 días y 12 horas. No sé si es mucho o poco, tampoco me importa, ni es motivo de esta entrada. Tampoco sé lo que me queda por vivir. Si es mucho o poco, tampoco importa ni es motivo de esta entrada. La vejez, pues así se denomina el paso de los años, sin necesidad de utilizar eufemismo alguno que pueda dulcificar su paso, es una etapa a disfrutar pues forma parte de la vida.

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