Bienvenido sea este tiempo de otoño donde le aguardan unos versos

logoEn la entrada anterior despedía a un verano que se marchaba hacia otras latitudes lejanas en las que, seguro, encontraría unos paisajes, unas gentes y unos sueños diferentes a los que dejó la última vez que los visitó. En esta entrada, y como no podía ser de otra manera, doy la bienvenida a este otoño que ahora nos acompaña, pero que no es el mismo otoño que nos dejó tres estaciones atrás. Se llama otoño, hermano gemelo del que nos dejó, pero no es el mismo, ni nosotr@s lo somos, ni lo es el cielo que cubre nuestras cabezas, ni las nubes, ni los árboles que acompañan nuestros caminos, pues sus hojas partieron para no volver, como nuestros sueños y quimeras, o tal vez éstos si regresan. Que cada cual observe dónde quedaron, o dónde están.

Todo puede parecerse, pero nada es igual. La vida es un ciclo que regresa una y otra vez, no sé si para que aprendamos o para que no lo olvidemos. En cualquier caso creo –y es mi humilde opinión– que no hemos aprendido nada. NADA. Pues repetimos una y otra vez los mismos errores. Dice un refrán popular que: «el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra». Permitidme, por favor, que añada que tropezaría tantas veces como piedras encontrase en su camino. Claro que para no hacerlo necesitaríamos ver, observar, pensar, reflexionar, empatizar…, solo así podríamos salvar ese obstáculo. ¿Estás dispuesto a hacerlo?

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