Si la poesía camina a tu lado, nunca lo hará la soledad no deseada

logoNo hay nada más maravilloso que caminar acompañado de la «soledad», si ésta ha sido invitada al camino. No hay nada más horrible y desesperante que caminar acompañado de la «soledad impuesta», cuando nunca ha sido invitada a hacer camino. Creo que estos pensamientos (o similares) son comunes a much@s de l@s que seguís estas entradas. Esa «soledad» que te permite encontrarte a ti mismo; esa «soledad» que te permite conversaciones, contigo mismo, que de otra forma no serían posibles; esa «soledad» que te permite mirar el mundo y todo lo que te rodea de otra forma muy diferente a cuando estás «distraído» con «cosas superfluas». Bendita soledad cunado eres llamada a la compañía. Maldita soledad cuando te presentas sin ser invitada.

Pensando y reflexionando sobre «soledades» he «dibujado» estos versos que quiero compartir contigo que, posiblemente, hayas sentido que en algún momento te han acompañado. No temas, no temamos, a arrojar de nuestro lado la «soledad impuesta». Apártala de tu lado sin misericordia alguna. No dejes que anide, que se acomode, que tome espacio, que se haga dueña… No tengo duda de que la poesía es capaz de apartar esa «soledad impuesta». La poesía acompaña lo que pensamos, sentimos o soñamos. La poesía es una puerta, una ventana, un balcón, un mirador…, hacia todo lo que nos rodea y acompaña nuestro camino. Permite que se acerque y sea tu compañera.

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