La inocencia, el descubrimiento y la curiosidad hechas poesía

logoAlgunas veces nos puede parecer que nada sucede. Que todo permanece inmóvil mientras nosotr@s avanzamos; que todo está en movimiento mientras nosotr@s permanecemos estáticos, cuando en realidad todo se mueve, tod@s nos movemos por muy extraño que nos parezca. Ahora bien, la vida se mueve a diferentes ritmos y en la mayoría de los casos no está a nuestro alcance su control. Y aun así, eso es bueno. Muy bueno. Que nadie controle el «tempo» con el que se mueve la vida.

Esa inmovilidad o ese movimiento, desde la mirada inocente de un niño o de una niña, debe de ser alucinante. La observación. La quietud. El descubrimiento. Hechos que irán conformando su personalidad y, quizás, su futuro. Preguntas, reflexiones y dudas que nacen cuando su mirada le muestra lo que empieza a formar parte de su mundo. Cuando considero que el mundo, mi mundo, viaja a una velocidad que no puedo seguirle, recuerdo «mi ventana», me detengo un instante, y miro, mientras permanezco inmóvil.

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