Unos versos, desde el dolor y la tristeza, para este domingo de primavera

hex0El pasado jueves recibí una dolorosa llamada telefónica. Una amiga me comunicaba la muerte de un amigo. Esa Amistad que se mantiene en la distancia (pues nos separaban unos miles de kilómetros), pero que la personalidad del ser humano hace sentir cercana. Había sufrido un infarto. La muerte, a veces, llega sin avisar; traicionera; inoportuna; cruel; miserable. El dolor que sentí no es comparable a nada, pero sentí como si alguien me arrebatara parte de mi interior.

Él ya no está, pero pienso en sus familiares y amigos… Estoy enfadado contigo, muerte, por tu cobardía y por tu indecencia. Con esa muerte que se presenta a traición, sin avisar, sin haber sido invitada, sin que nadie la haya llamado. Sé que cuando nacemos, de algún modo, empezamos a morir, pero eso no mitiga mi enfado (y mucho menos mi dolor), cuando considero injusta su llegada.

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