Yo no sé si te pasa a ti, pero yo estoy cansado, muy cansado del ruido que hay a mi alrededor. Me refiero a ese ruido creado y difundido para que no «podamos pensar». No importa si ese ruido nace de la mentira o de medias verdades; no importa si ese ruido viene del este o del oeste, del norte o del sur. Venga de donde venga, o nazca donde nazca NO deja de ser ruido. No tengo duda de que es un ruido creado para desorientar y confundir a quien lo escucha. Creado, exclusivamente, para NO dejarnos pensar. Ese ruido pretende que nos aprendamos lo que entre sus desafinadas notas se oculta magistralmente: mentiras, falsedades, odio, desafección. Ya estoy más que cansado de este laberinto en el que nos pretender enredar para que terminemos odiándonos unos a otros, mientras «los de siempre» ganan. Nada les importamos.
Empecemos ya a desaprender. Yo ya he empezado. Quiero desaprender todo lo que aprendí indebidamente; o que nunca debí aprender; o que me inculcaron con mentiras; o que me hicieron creer que era el camino correcto. Prueba, aunque solo sea un instante, a escuchar el silencio; a escuchar la nada. Entorna los ojos y desde tu silencio mira con sinceridad el camino hasta ahora recorrido. Mira a tu alrededor, desde el silencio. Si después de haberte tomado tu tiempo consideras que debes empezar a desaprender lo aprendido, o parte de ello, no lo demores. Cárgate de valor y emprende tu camino hacia fuera de ese laberinto al que nos han conducido, pretendiendo que creamos que es el mejor lugar en el que estar. Si necesitas desaprender, hazlo.
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Si te apetece puedes escuchar el poema
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Hoy solo quiero escuchar la nada,
el silencio, ni tan siquiera el viento
o el latido de mi corazón;
nada,
hoy solo quiero escuchar la nada.
Desaprender lo torpemente aprendido
desaprender las mentiras que me contaron
desaprender lo que nunca debí haber aprendido
y así, solo así, poder emprender otro camino
alejado de palabras vacías de alma
pronunciadas por falsos y mentirosos labios
alejado de palabras eliminada su esencia
asesinadas en gargantas cargadas de odio
alejado del insoportable ruido de fondo
que orquestan los desafinados instrumentos de la mentira.
Hoy solo quiero escuchar la nada
para poder salir a mi encuentro
para poder hallar el rumbo correcto
para poder mirar de frente la mañana
y encontrar la salida de este laberinto
que tan solo busca confundirnos
pretendiendo cumplir unos deseos
que no son y nunca fueron nuestros.
Hoy solo quiero escuchar la nada
pues solo así hallaré el camino
que me conduce hacia un horizonte
en el que yo sea el dueño de mi destino
con errores, con aciertos y tropiezos
pero con la certeza de haberlo elegido.
Hoy solo quiero escuchar la nada
harto estoy ya de tanto ruido.
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