Me confieso enamorado. Muy enamorado, y lo que es más importante, me siento amado. Creo que no hay nada más maravilloso y bello que el amor correspondido. Lo he «confesado» en varias entradas, pero NO me importa repetirlo. Es más, lo proclamo a los cuatro vientos, o a la cantidad de vientos que sean. No sé si es el pasar de los años; no sé si es la forma de mirar todo lo que me rodea; no sé si es el «sosiego» que me acompaña según me voy haciendo mayor; no sé si es porque sus besos y abrazos me reconfortan; no sé si es porque tenerla a mi lado me hace sentirme en paz… No me importa cuál es la razón, no me lo planteo, tan solo sé, y bien sé, que la Amo y me siento amado.
Es por ello que me gusta escribirle versos. Es por ello que me gusta hablar de ella (sin entrar en detalles). Es por ello que comparto lo que le escribo (y lo que escribo en general). Sencillamente por si algún lector o lectora pudiera encontrar, entre versos y silencios, alguna palabra o algún sentimiento que pueda hacerlo suyo. Para eso está la poesía, para eso escribe el poeta, para permitir que sus versos viajen buscando alguien que quiera encontrarlos. Comparto estos versos, que ya no me pertenecen, para que encuentren su destino. Feliz lectura. Feliz poesía.
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Si te apetece puedes escuchar el poema
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Cuando las noches dejen de ser noches
y los días de ser días;
cuando la lluvia no sea
y las nubes no regresen.
Cuando los otoños no dejen huérfanos
de hojas los árboles
y las primaveras no preñen de colores
los campos.
Cuando la tempestad sea calma
y la calma se torne tempestad;
cuando el sol abandone los amaneceres
y la luna no regrese a mirarse en la mar.
Cuando no queden caminos por andar
y las huellas dejen de tener dueño;
cuando la vida no sea sueño
y los sueños no tengan quien visitar.
Cuando todo sea nada
y la nada lo sea todo;
cuando las aves no tengan cielo por el que volar
y los vientos no tengan un lugar al que viajar.
Cuando no haya playas acariciadas por los mares
y el desierto grite su soledad;
cuando no haya estrellas fugaces en la noche
y el Universo pierda su luz.
Yo seguiré soñándote
seguiré pensándote
seguiré amándote,
pues no habrá ningún «cuando»
que lo impida si tú estás a mi lado.
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😉
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