Bienvenido sea este tiempo de otoño donde le aguardan unos versos

logoEn la entrada anterior despedía a un verano que se marchaba hacia otras latitudes lejanas en las que, seguro, encontraría unos paisajes, unas gentes y unos sueños diferentes a los que dejó la última vez que los visitó. En esta entrada, y como no podía ser de otra manera, doy la bienvenida a este otoño que ahora nos acompaña, pero que no es el mismo otoño que nos dejó tres estaciones atrás. Se llama otoño, hermano gemelo del que nos dejó, pero no es el mismo, ni nosotr@s lo somos, ni lo es el cielo que cubre nuestras cabezas, ni las nubes, ni los árboles que acompañan nuestros caminos, pues sus hojas partieron para no volver, como nuestros sueños y quimeras, o tal vez éstos si regresan. Que cada cual observe dónde quedaron, o dónde están.

Todo puede parecerse, pero nada es igual. La vida es un ciclo que regresa una y otra vez, no sé si para que aprendamos o para que no lo olvidemos. En cualquier caso creo –y es mi humilde opinión– que no hemos aprendido nada. NADA. Pues repetimos una y otra vez los mismos errores. Dice un refrán popular que: «el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra». Permitidme, por favor, que añada que tropezaría tantas veces como piedras encontrase en su camino. Claro que para no hacerlo necesitaríamos ver, observar, pensar, reflexionar, empatizar…, solo así podríamos salvar ese obstáculo. ¿Estás dispuesto a hacerlo?

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Si te apetece puedes escuchar el poema

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Regresa el otoño

pero es otro otoño diferente

al que partió hace tres estaciones.

Ya no hace bailar las mismas hojas

de los mismos árboles;

ya no hace caminar las mismas nubes

que troquelan el mismo cielo.

 

Ni la lluvia

es la misma lluvia de antaño

la que ahora moja

estas calles diferentes

y sus aceras

y los tejados de estas mismas casas

que ya no lo son;

y moja mis viejos zapatos

y mi rostro que ya es otro

y mi soledad

que no ha dejado de serlo

desde que partió el otro otoño.

 

Ningún otoño es igual

al que le precedió,

como tampoco lo es ninguna primavera

ni ningún verano o invierno;

nada es igual de lo ya vivido

por mucho que se nos parezca,

ni nosotros somos los mismos ahora

que cuando amaneció el día.

 

Todo es

pasado, presente y futuro

como los otoños que fueron

que son

y que serán.

 

Regresa ahora este otoño

y mis brazos, estos otros brazos,

que abrazaron invierno, primavera y verano

se abren de par en par

para recibirlo,

pues la vida continúa.

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😉

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