¿No has pensado, alguna vez, que parece que vivimos a una ‘velocidad endiablada’? ¿No crees que todo va ‘muy acelerado’, en el mundo en general, y que podríamos o deberíamos frenar, para no estrellarnos? ¿No has pensado, alguna vez, que si hubiera un botón de ‘resetear’ y alguien pudiera apretarlo, tal vez, y digo tal vez, nos vendría bien a todos (o al menos a la mayoría)? A veces creo que cada uno, de forma individual me refiero, hemos perdido un poco el horizonte. Quizá esté equivocado, pero es una percepción personal (muy personal), y con la que, por supuesto, no hay que estar de acuerdo. ¡¡Faltaría más!!
De repente, o no tan de repente, aparece en Asia (más concretamente en China) un bichito que decide pasarse de unas personas a otras, de las que vivimos en este lugar al que llamamos Mundo. Da la impresión de que no se le toma muy en serio y decide campar a sus anchas por los cinco continentes, mientras seguimos con nuestra vida normal. Aquí no va a llegar (han pensado muchos). Sin embargo ha llegado; se está pasando de unos a otros; seguimos con nuestra normal vida, hasta que se proponen medidas más serias. Y ahora «Todos Nos Debemos Quedar En Casa».