La poesía puede ayudar a encontrarnos, aun sin habernos perdido

logoConfieso y reconozco, en este lugar de encuentro, el dolor que siento cuando me entero del suicidio de una persona. Llego a sentir, incluso, un dolor físico, como si algo dentro de mi fuera arrancado de alguna manera, sin anestesia alguna. No importa si es más conocida o menos, pues seguro que detrás de ella hay gente, mucha gente, para la que es importante. Si bien en cierto, que la muerte de un personaje conocido trae a ‘primera portada’ de las noticias este hecho, lamentablemente, más común de lo que algunas personas pudieran pensar.

Es necesario que se tomen más en serio las enfermedades mentales, y para ello es imprescindible dotar de más medios la Sanidad Pública. Igual que cuando tenemos una dolencia física acudimos a un especialista (traumatólogo, ginecólogo, urólogo, odontólogo…). Si sentimos que algo en nuestra cabeza no está bien, o nuestro estado anímico nos hace hundirnos y no hay manera de reflotar y seguir con nuestra vida, de una forma adecuada, deberíamos acudir, quizá, a un psicólogo o psiquiatra. Pero poca gente se puede permitir pagar un médico privado.

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