¿Reconoces a la persona que devuelve tu reflejo en el espejo? ¿Cuántas veces nos miramos en el espejo, aun sin reparar en el detalle de la imagen? A veces nos miramos con prisa; para peinarnos, maquillarnos, mirar las ojeras, mientras nos afeitamos… A veces nos miramos con pausa; una nueva mancha, un nuevo grano, las canas, el rostro y…, de repente, podemos no conocer la imagen que nos devuelve el espejo. Ese no soy yo. Esa no soy yo. No conozca a la persona que me mira tan fijamente como yo le miro.
Yo soy de los que se mira con prisa, y pocas veces con pausa. Pero debo confesar que a veces, algunas veces, sí me gusta mirarme en el espejo y descubrir, en esa imagen inversa que me regala, el paso del tiempo; el paso de los años y, sobre todo, me gusta mirar dentro de los ojos que me miran. Procuro mirar todo lo profundo que puedo para encontrar la felicidad de todo lo vivido. Alcanzar la mirada de ese niño que se sorprendía según iba creciendo y aprendiendo, pues aún sigo aprendiendo y creciendo. Siempre aprendiendo. Siempre creciendo.