La vida es un constante aprendizaje. Y pobre de aquella o de aquel que así no lo entienda. Si estás receptiv@ a todo lo que sucede a tu alrededor, te darás cuenta de tu ignorancia. No somos el centro del Mundo, ni el centro del Universo. En el mejor de los casos, somos el centro de nuestro mundo, de nuestro Universo. Pero si estamos cerrados al aprendizaje ese universo, ese mundo será diminuto. Insignificante. Pobre y vacío.
No es malo ni negativo creernos el centro de nuestro Universo. Más bien, creo que todo lo contrario. Debemos creerlo y sentirlo. Pues si nosotros no nos amamos, no nos cuidamos, no creemos en nosotros mismos… ¿Cómo vamos a pretender que el resto de los mortales nos ame, nos cuide o crea en nosotros? ¿Cómo vamos a amar, cuidar o creer en aquell@s que nos rodean? Empecemos por nosotros mismos, estoy convencido de que es el mejor de los comienzos.