Creo sinceramente que, desde el primer momento en el que llegamos a este lugar al que llamamos Mundo, emprendemos una búsqueda. No sé si de nosotros mismos, de nuestro origen, de nuestro destino; en el que preguntas y preguntas se agolpan en nuestra cabeza guiadas, al menos al principio, por la curiosidad. Solo tenemos que observar a nuestros peques, y comprobaremos que se pasan el día preguntando y preguntando. Que pena que, a veces, cuando somos adultos, dejamos de preguntarnos inmersos en no sé qué quimeras. Quizá deberíamos retomar esa sana costumbre de preguntar; de preguntarnos; de preguntarte.
Yo sigo preguntándome, cada día, aun sin obtener respuesta. Yo sigo caminando, cada día, con independencia de los obstáculos que encuentre. Yo sigo soñando, cada día, a pesar de los sueños frustrados o no conseguidos. Yo sigo viviendo, cada día, porque amo la vida y le agradezco cada amanecer, por muy nublado que aparezca el día. Y después de vivir, de soñar, de caminar y de preguntarme creo saber dónde está la respuesta y, si estuviera en lo acertado, está más cerca de mi de lo que siempre he creído. Ahora bien, en absoluto doy por perdido el camino recorrido y que me ha distanciado tanto, pues gracias a él he conocido otros caminos, de otros semejantes, que se han trenzado con el mío. Feliz domingo. Feliz poesía.