¿No te ha pasado alguna vez? No tener gana alguna de levantarte de la cama. En mi opinión, si eso te sucede una vez, por la razón que sea, no hay que darle ninguna importancia. Un@ se queda en la cama, se acurruca y se deja abrazar por Morfeo, por las sábanas o… La ‘alarma’ debe saltar si eso se produce con cierta asiduidad, y en soledad –aunque a veces también puede suceder aun durmiendo acompañad@. Yo ya lo viví, lo pasé mal, pero ‘regresé’ con más fuerza y más ganas de vivir. La soledad, a veces, decide acompañarte aunque tú no desees su compañía y debemos sacudírnosla lo antes posible.
Este domingo de abril quiero compartir unos versos, en los que su personaje central que, de forma deliberada, puede ser mujer u hombre, se cuestiona sobre la vida y sobre ella misma. Quizá no somos conscientes de lo rápido que algunas veces pasa la vida, y de lo lento que parece pasar en otras. Por esa razón, y por muchas otras que darían para llenar muchas entradas, debemos disfrutar de la vida. Alegrándonos en los instantes felices y pasando, lo mejor posible, aquellos que lo son menos. Vivir despierto@s. Observar, siempre observar. Pensar, siempre pensar. Vivir, siempre vivir.