En la vida y más allá de la vida, habita también la poesía

logoNo es mi temor la muerte, pues sé que forma parte de la vida desde el primer momento que vemos la luz cuando llegamos a este lugar al que llamamos Mundo. Confieso que tengo miedo al olvido. Para mí, esas es la verdadera muerte. Cuando nadie te recuerda; cuando nadie recuerda tu paso, cuando no has dejado huella. Pero soy un privilegiado. Un verdadero privilegiado. Tengo recuerdo de mis padres, que ya no están aquí; tengo recuerdo de mis abuelos, que tampoco están aquí; incluso guardo recuerdos de mis bisabuelos y tatarabuelos que me contó mi abuelo, antes de partir. Es por ello que siguen vivos. La muerte me arrebató su cuerpo, ese cuerpo al que no puedo abrazar, pero sí puedo abrazar sus recuerdos.

Tengo a mis hijas, a mi nieta, a mi mujer, a mi familia, a mis amigos…, y junto a ellos voy creando recuerdos de los que disfruto a cada instante. Y cuando nos llegue la muerte, que sé que llegará (espero que más tarde que pronto, aunque camine a mi lado), tendré su recuerdos que harán que sigan a mi lado, después de partir. Y si soy to el que finaliza su caminar, quedará mi recuerdo para aquellos y aquellas que me quieran recordar. Con ello habrá perdido la muerte. Siempre que recordemos a los que ya partieron la muerte habrá perdido. Recordadles siempre. Atesorar momentos para recordar. Llorad su ausencia, si os apetece llorar. Viendo de nuevo nuestros recuerdos, venceremos a la verdadera muerte. ¡¡Feliz vida!!

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