La poesía siempre imprescindible y necesaria un 8 de marzo

logoHoy es 8 de marzo, domingo, y conmemoramos el Día Internacional de la Mujer. Me gustaría que no hubiera que celebrar este día, sencillamente porque sería muestra de que se habían alcanzado todas las reivindicaciones hechas por las mujeres desde hace ya muchos años, demasiados. Muchas se han quedado por el camino: hijas, hermanas, madres, abuelas, esposas, compañeras. Hay momentos en que observo avances, sin embargo, hay otros en que parece que vamos marcha atrás, y a más velocidad que si fuéramos hacia adelante. El machismo y el antifeminismo se extiende como una mancha de aceite que todo «contagia» y «emponzoña» impulsado, principalmente, por partidos de derechas y extrema derecha, con un discurso que cala como lluvia fina entre los jóvenes y, lamentablemente, entre algunas mujeres y mujeres jóvenes.

Tod@s tenemos o hemos tenido madre. Tod@s hemos nacido de una mujer. Tod@s hemos permanecido en sus entrañas nueve meses (en una gestación normal) con nuestros corazones latiendo a la par, unid@s por ese cordón que nos daba la vida. Qué cómodo es olvidar, o hacer que olvidas; qué fácil es olvidar, o hacer que olvidas. Hay algo más absurdo, ridículo y patético que ir contra la mitad de la población mundial (las mujeres son, aproximadamente, el 50%, pero aunque fueran el 40 o el 30). Siento vergüenza por el comportamiento de algunos de «mis congéneres». Me duele y me apena su comportamiento. Por eso pido perdón. Por eso celebro cada 8 de marzo. Por eso escribo unos versos que me gustaría no tener que escribir. Gracias, MUJER, por tu ejemplo.

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