Todo es efímero y nada permanece, salvo la poesía

logoHan sido much@s l@s poetas que a lo largo de la historia han dejado muestras de sus creaciones, dándonos con ello prueba, inequívoca, de que la poesía permanece mucho después de que ya no esté entre nosotr@s quien la haya escrito. Yo creo que poetas han existido siempre, incluso antes de que descubriera la escritura, bien con jeroglíficos, con grabados o, simplemente, narrando sentimientos o miradas que su autor o autora quería transmitir. Dicen que el tiempo como tal «no existe», que es un invento del hombre para medir ciclos y con ello parecer que «controla» lo que es incontrolable. Ya lo dijo Einstein: «El tiempo es relativo». Con lo que estoy totalmente de acuerdo, pues no pasa igual el «mismo tiempo» para unas personas y otras, incluso para nosotros mismos tampoco el tiempo es el mismo cada día, o cada mes, o cada año.

Y aun siendo relativo, incontrolable y «traidor», es el que marca nuestra existencia y nuestra vida. Ciclos vitales que se repiten una y otra vez como en un ciclo sin fin, o que parece no tenerlo. No me refiero en esta ocasión a los ciclos de la Naturaleza, que tiene su «organización» y su tempo, aunque nos empeñemos en alterarlos, me refiero a los creados por el hombre, como el reloj o los calendarios. Manecillas que se persiguen hasta encontrarse y que vuelven a separase para volver a confluir, incansables. Hojas que caen según pasan los días y las semanas como si fueran las hojas de los árboles de hoja caduca. En estos versos que ahora comparto, he querido traer esa imagen y «recrearla», pues quizá sea todo; pues quizá sea nada. Continuar leyendo