Un sencillo poema para este domingo de otoño

hex0Se hacen mayores nuestros mayores, y si el tiempo que agota la vida lo permite, también nos sucederá a nosotros. Cuando era niño, muy niño, creí que mi padre nunca envejecería; creí que él lo sabía todo; creía que él era el más fuerte y más grande del mundo; quería ser como él. Luego te das cuenta de que no es así, y tu mundo empieza a cambiar, al menos el mío, y empiezas a sentirte perdido hasta encontrar tu senda.

El tiempo avanza sobre nosotros, sin pedir permiso, y va mermando nuestras facultadas físicas y mentales hasta límites que, a veces, pueden antojarse insoportables. Cuando les alcanza a nuestros mayores y tú lo presencias, puedes encontrarte perdido, al igual que ellos. No te conoce. No recuerda. Sus fuerzas decidieron abandonarle olvidándose regresar. Vuelves a sentirte perdido.

Continuar leyendo