Con la poesía también digo y grito «no a la guerra»

logoLa poesía NUNCA ha guardado silencio ante las injusticias. SIEMPRE ha reclamado su espacio y ha prestado su voz para denunciar lo que le ha parecido injusto, cruel e injustificado; ha denunciado, con sus versos, a lo largo de nuestra existencia, todo aquello que va contra el bien común, la igualdad, la solidaridad y la empatía. Nada ni nadie puede silenciar la poesía; nada ni nadie puede poner mordaza a las palabras que, libres, declama el poeta para que el viento las lleve más allá de cualquier frontera. De unos años a esta parte el mundo se está «preñando» de dictadores, sátrapas, oligarcas y dirigentes egoístas y mediocres que no luchan por su pueblo o por su país, sino que luchan SOLO por sus intereses y los interese de aquellas y aquellos que viven a su sombra. Les importa NADA la gente que se levanta cada mañana para ir a trabajar y ganar un sueldo que le permita vivir. Menos aún les importan los que nada tienen. 

No puedo ni quiero callar. No quiero ni puedo silenciar mi voz. Ni puedo ni quiero dejar de poner mi «granito de arena» en favor de la paz y el diálogo y de gritar, a los cuatro vientos y a todos los vientos que quieran acompañar mi grito: «NO A LA GUERRA». Basta de falsedades, basta de medias verdades. Basta de hipocresías y engaños que solo son viejos cantos de sirenas. Basta de manipulación y espejismos que solo conducen a la miseria y la desigualdad. Despertad, por favor. Abrir la mente, el alma y el corazón con empatía, sin rencor. Somos más y mejores que aquellos que quieren imponer su sinrazón. No vivas ciego o ciega a lo que te rodea. Escucha poesía, lee poesía, haz poesía, vive la poesía… Te sentirás libre.

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Si te apetece puedes escuchar el poema

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Ya no quedan palomas blancas

volando libres

las espantó la guerra;

ya no quedan ramas de olivo

para acomodarse en sus picos

las secó la guerra;

ya no quedan cielos azules

sobre ciudades y pueblos

los arrasó la guerra.

 

Digamos «no a la guerra»

que asesina, destruye y aniquila;

digamos «no a la guerra»

que envilece a todo lo que llega.

Unamos nuestras voces en un susurro,

en un clamor, en un grito infinito

que silencie las voces de los asesinos

que las crean, mantienen y alimentan.

 

Que no nos callen ni silencien

que no nos manipulen ni engañen;

despertemos de este letargo

que nos proponen

aceptando lo inaceptable;

denunciemos sus mentiras

no sigamos sus burdas consignas.

 

Hagamos que regresen las blancas palomas

a surcar los cielos

con cientos, con miles de ramas de olivo

y que sus raíces amarren a la tierra

aviones, tanques y misiles

para terminar con sus horrores

para desarmar a ejércitos y a civiles.

 

No callemos nuestra voz

silenciemos mejor la suya

con empatía, compresión, justicia;

somos más y mejores

no aceptemos lo inaceptable

por muchos cantos de sirena

que los acompañen.

© ChC

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:)

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