Como ya señalé en la entrada del pasado domingo, hoy me gustaría compartir otro poema con tod@s vosotr@s. Si el anterior estaba dedicado a un abuelo y una abuela, identificando a cada uno de ellos, con su nombre. En esta ocasión está dedicado a una abuela, a cualquier abuela. Si el de la semana pasado podía estar «escrito» por un niño (o niña), este está escrito por una «niña» (o niño). Permitidme este juego de palabras para identificar a sus «creadores», pues dejo a criterio de las lectoras y lectores, si os apetece adivinar, quién pudiera ser el protagonista en cada poema. Yo nací en 1960 y la educación recibida tenía un marcado sesgo patriarcal y machista, donde se dejaba la «fuerza» al varón «mutilando» su sensibilidad; y la figura de la mujer (o niña) quedaba relegada a la «obediencia» y «sumisión» sin derecho a réplica o protesta. He tenido que desaprender mucho de lo aprendido para despojarme y liberarme de ataduras y condicionantes.
Que propuesta más interesante y valiosa la de mi Amigo escritor y poeta. Compartir tiempo y espacio entre generaciones muy distantes que conviven bajo el mismo cielo. Infancias muy diferentes, en condiciones muy diferentes. Es posible que los sueños, quizá, no fueran tan distintos. Permitidme que os haga una propuesta, a l@s mayores que leáis esta entrada. Escribid sobre vuestra infancia, sobre vuestra niñez, sobre vuestros juegos, sobre vuestros sueños, sobre vuestras amistades, sobre vuestros primeros amores… Como si fuera un «diario de memoria» para que puedan leerlos vuestras nietas y nietos, o a falta de ell@s sobrinas o sobrinos. Que sepan cómo vivíais cuando teníais su edad. Y si son pequeños, que lo guarden sus padres para cuando consideren entregar tan valiosos regalo. Tengo escritos de uno de mis abuelos. Me hubiera gustado tener de mi otro abuelo y de mis abuelas. No es tarde aún para nosotr@s.
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Si te apetece puedes escuchar el poema
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Esta mañana
desayuné una manzana
una buena tostada
con rica mermelada
y leche con cacao
¡cómo me ha “gustao”!
Salí hacia la escuela
de la mano de mi abuela.
Vimos a Paola
y le dijimos: ¡hola!;
vimos a Pablo
y le saludamos con la mano;
vimos a Baeza
y le saludamos con la cabeza;
vimos a Raquel
y la saludamos con el pie.
Tengo muchos amigos
todos muy divertidos
en el patio jugamos
y también bailamos
compartimos el bocadillo
niñas y niños
lo pasamos fenomenal
hasta la hora de entrar.
En clase pintamos
con pinceles y las manos
hacemos restas y sumas
y de diez nos llevamos una
aprendemos a leer
para de todo mejor saber.
Me gusta ir a la escuela
de la mano de mi abuela.
© ChC
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