No sé si habéis reparado alguna vez, con detalle, en ese astro brillante que nos observa cada noche desde cielos preñados de estrellas, incluso en ocasiones nos observa una vez amanecido el día. Siempre ahí, sobre nuestras cabezas. Observando, en silencio, lo que hacemos y pensamos; lo que soñamos y añoramos; lo que decimos y callamos. A mí su presencia me reconforta. Le hablo muchas noches y muchos días. La encuentro mágica, hipnótica y sensual. Quizá su influjo me afecta más que a otras personas, o quizá sea yo el que se deja influir por ella. Se ha escrito mucho sobre la luna a través de la historia, bien en novelas, estudios, canciones o poemas. Se han hecho cientos de películas (tal vez miles) para la pequeña y gran pantalla.
Yo, en este domingo de octubre, he querido dejar unos versos dedicados a ella. La compañía que me hace; la cercanía que siento de ella; cómo la extraño; su magia… Incluso cuando está en fase de Luna Nueva, está sobre nuestras cabezas, cuidándonos. Puede que no la veamos, puede que parezca que nos ha abandonado, que ha partido hacia otras latitudes, sin embargo, está ahí. A nuestro lado. Es cierto que en otras horas del día (o de la noche) visita otras latitudes, todas y todos tiene derecho a un «trocito de luna», pero no quiero que acelere su partida, pues hay luna «para todos y todas», es solo cuestión de paciencia que la veamos llegar a nuestro lado, mientras eso acontece, dejaré mis versos.
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Si te apetece puedes escuchar el poema
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Una luna llena
inmensa y brillante
observa el lento amanecer
que regala este nuevo día.
Si te fijas con detalle
parece que sonríe su regreso;
no tiene prisa por marcharse
aunque sabe que debe hacerlo
pues otras noches
de otros cielos
ansían su llegada.
¿Qué sería de nuestras noches, sin luna?
Siempre ahí, mirándonos.
Si la ves, está,
si no la ves también está
también está si la sueñas
y está también si la imaginas.
Luna que presencias mis amaneceres
y mis anocheceres también,
luna que silenciosa observas
y no juzgas los errores cometidos
ni los aciertos obtenidos
pues tan solo miras y callas.
Luna, mi luna, no partas aún,
necesito que ilumines mi caminar
que acompañes mis dudas
que despejes mis anhelos
que me hables si estoy solo
y que escuches mis lamentos.
Que aguarden ellas y ellos
el llegar de tu consuelo,
que el amanecer no acelere tu partida
antes de que llegue tu tiempo
pues no hay verdadera luna sin su noche
como no hay verdadera noche sin estrellas,
pues no hay verdadero amor sin sus amantes
como no hay verdaderos amantes sin pasión.
Todo es luna
todo es noche
todo es sueño
todo es vida.
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