Según el calendario hoy comienza el invierno. Una nueva estación. Un nuevo invierno, pero no el mismo invierno. Cada invierno es diferente, como lo son el resto de las estaciones pasadas, y las que están por llegar. Cada instante vivido es diferente, por muy semejantes que nos pudieran parecer. Quizá el «cambio de estación» me hace reflexionar sobre lo ya vivido y lo que está por vivir. Quizá no sea ese «cambio», y sea el pasar de los años lo que hace que me cuestione o reflexione sobre la vida —en general—. Poder mirar atrás viendo la senda recorrida con sus diferentes «cruces de caminos» en los que me detuve a elegir. No sé si bien o mal, tampoco es tema a cuestionar ahora, pues me encuentro frente a este ordenador tecleando esta reflexión, gracias a «lo hecho» y «no hecho». No puedo (y creo que no querría) volver el tiempo atrás.
A punto estamos de terminar un año más, y quisiera compartir una semana más unos versos. Unos versos que quedarán en este «lugar de encuentro» para aquel o aquella que quiera encontrarlos, leerlos, escucharlos y compartirlos, si lo desea. El poema pertenece al poeta durante el tiempo que palpita dentro de él (o de ella). Una vez que se comparte en un papel, o cualquier otro soporte, solo espera ser encontrado. Sin prisa. Ahora tiene todo el tiempo para ser descubierto. Mientras «nace» ignora cuando podrá ser libre. Una vez «ha nacido», solo queda esperar. Seguro que hay muchas, muchísimas cosas de la vida que te gustan, y estoy seguro de que hay otras que te gusta NADA. Feliz Lectura.
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Si te apetece puedes escuchar el poema
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Me gustan los arcoíris
cuando se apacigua la lluvia
y el viento susurrando
su dulce canto a los árboles
y las noches sin luna,
pero NO la boca del lobo.
Me gusta caminar descalzo
sobre la hierba recién cortada
y el vuelo de las aves
cuando juegan entre las nubes
y las tardes de otoño,
pero NO las mentiras.
Me gusta la nieve en invierno
cuando con su blancura todo lo cubre
y los amaneceres sobre las montañas
dibujando su sombra sobre los valles
y la sonrisa sincera,
pero NO las cunetas silenciadas.
Me gusta escribir versos
después de sentir su latido dentro
y las olas calmas de la mar
refrescando la cálida arena de la playa
y leer un buen libro,
pero NO las guerras.
Me gusta abrazar a un amigo
sentir y dejar sentir la compañía
y el olor a canela en la cocina
que siempre me recuerda mi infancia
y bailarle a la luna,
pero NO los abusones.
Me gusta el pasar de los años
y poder mirar atrás recordando
la vida que despierta la primavera
con la suave fragancia de las flores
y soñar despierto,
pero NO las medias verdades
ni los falsos profetas
ni los engañadores profesionales
ni la crueldad de los crueles
y menos aún sus palmeros.
Me gusta la vida
y lo que cada amanecer me regala
y me invita a descubrir.
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