El pasado viernes dio comienzo el equinoccio de primavera, de este 2026, en esta parte del mundo, mientras a las pocas horas daba comienzo el equinoccio de otoño en otras latitudes. Ciclos de la Naturaleza que definen su equilibrio, aunque «el hombre» se empeñe en intervenir alterando la balanza. No voy a entrar, en este momento, en la verdad o no del «cambio climático». Solo quiero compartir lo que mi mirada que regala si abro mis ojos y observo lo que me rodea. Os invito a este sencillo ejercicio. Dejad que vuestra mirada os muestre la belleza de lo que os rodea, quizá os sorprenda prestando una luz que erá visible lo que pudiera parecer invisible.
Cada semana dejo que mis versos vuelen desde este lugar, hacia donde quieran, en busca de quien quiera leer o escuchar lo que muestran. Me gustaría que hicierais vuestros estos versos, si aceptáis mi regalo. Son libres para alcanzar un horizonte que los acoja. Son libres para seguir volando hasta encontrar su destino. Son libres para aguardar el momento de ser descubiertos. Disfrutad, disfrutemos de los regalos que los ciclos de la Naturaleza nos acercan cada año. Gracias por acompañar la palabra; gracias por acompañar la poesía.
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Si te apetece puedes escuchar el poema
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Me lo han susurrado
las blancas nubes
que troquelan el cielo
y los vientos que se acercan
para alborotarme el pelo.
Me lo han dicho
los verdes brotes que nacen,
en silencio, en las desnudas
ramas de los árboles.
Me lo ha cantado
la alegre algarabía de las aves
y el batir de sus alas
con sus divertidos vuelos.
Me lo ha mostrado
el rocío en su despedida
perlando la Naturaleza
con dulces lágrimas.
Todo eran señales
a mi alrededor;
todo anunciaba su llegada
siempre esperada;
todo era luz y color
hasta donde alcanzaba mi mirada;
por el horizonte avanzaba ella
después de cada invierno
la ansiada primavera.
© ChC
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