La poesía ayuda a silenciar el ruido que impide nuestra mirada

logoMe gusta agradecer. Me gusta ser agradecido, o más que gustarme, necesito agradecer todo aquello que me regala la vida; o más que necesitar, es querer; quiero agradecer todo aquello que me regala la vida. Me regala una nueva noche con la que disfrutar de mis sueños y reponer fuerzas; me regala un nuevo día para que pueda disfrutar de la belleza que encierra todo lo que me rodea. Es importante la mirada, nuestra mirada. La forma en la que miramos TODO a nuestro alrededor nos proporcionará alegría o desdicha. Aprendamos a mirar cada día, pues es único e irrepetible. Es un tiempo que debemos aprovechar llenándolo con todo aquello que nos proporcione alegría. Solo nuestra felicidad podrá hacer felices a aquellas y aquellos que nos quieren, y a los que queremos.

Hay mucho ruido a nuestro alrededor. Demasiado ruido que nos impide mirar con claridad todo lo que nos rodea. Si el ruido no nos permite mirar, avanzar, pensar, sentir, escuchar, hablar, amar…, detengámonos un instante; un instante tan breve como consideremos necesario, y miremos. Miremos lo verdaderamente importante. Dejemos abiertas, de par en par, las ventanas del alma o del corazón dejando de lado el molesto ruido que nos impide ver con claridad. Debo confesar que la poesía me ayuda a despejar esa mirada; me enseña a mirar de diferente forma a la que miran muchas personas con las que me cruzo, en mi día a día. Permitidme que comparta estos versos; permitidme que comparta esta mirada, en esta mañana de primavera.

Continuar leyendo