Algunas veces es difícil escribir unos versos si prestas, como no puede ser de otra manera, tus oídos al «ruido» que rodea esta vida que vivimos: falsedades, mentiras, egoísmos, medias verdades, despotismo, sinrazones… No vivo de espaldas al Mundo, todo lo contrario. Me interesa lo que sucede en «la puerta de mi casa» y lo que sucede fuera de «nuestras fronteras», pues antes o después nos termina afectando, bien porque llega hasta nuestro lado, bien porque me considero empático y solidario con aquellos que sufren, o que son ignorados, o no tienen voz, o se la silencian…, en ocasiones para siempre. Cuando llegué a este lugar, al que llamamos Mundo, lo encontré de una manera, Era como estaba. Me propuse hacerlo mejor para l@s que vienen detrás. De mi familia o desconocidos.
Aquí, parece que se nos olvida, solo estamos de paso. Por aquí solo caminaremos unos breves instantes y, os puedo asegurar sin temor a equivocarme, que llegamos desnudos y con NADA bajo el brazo, y nos iremos de la misma forma por mucho que nos empeñemos, nos vistan o nos entierren con «todas nuestras riquezas». Siento una tristeza indescriptible, a veces; otras tantas es rabia observando la sinrazón de «los poderosos» y su egoísmo desmedido. El Mundo les importa NADA. Creo que ni siquiera «el suyo», pues cuando se vayan (que también se irán), creen que van a dejar a sus «descendientes» un lugar mejor. Quizá ni se lo planteen, o les de igual. ¡¡Viva la poesía!!