No sé hasta dónde estás tú de escuchar tanta mentira. No sé si tu hartazgo es similar o superior al mío, cuando escuchas o lees alguna noticia que te produce la náusea o incluso el vómito. No sé sientes indiferencia, o por el contrario sientes que te hierve la sangre ante tal proliferación de hipocresía, desvergüenza y falsedad. Pretenden que «normalicemos» situaciones, comentarios y opiniones que no deberían tener cabida en nuestra vivida y que deberíamos rechazar sin ambigüedad alguna. Con contundencia. No todos son iguales, aunque pretendan que así lo creamos.
De unos años a esta parte han proliferado actitudes, opiniones y comportamientos que no se deberían tolerar y que nos afectan a tod@s. En el caos reina el desconcierto y es el caldo de cultivo ideal para que florezca la mentira y la falsedad. Permanezcamos alerta. Permanezcamos despiertos. La poesía NO puede permanecer muda y ausente ante esta situación. La palabra NO puede ser violentada al antojo del poderoso, sea del color que sea. Nosotr@s NO podemos permanecer inmóviles. Rechacemos estas actitudes que SOLO favorecen a los que se consideran «elegidos».