Nadie en ninguna época o circustancia pudo confinar la poesía

logoLa poesía late en cualquier lugar, no importa si hay vida o muerte; no importa si hay alegría o sufrimiento; no importa si hay amor u odio…; nada importa para que su latido sea alto y claro. En muchas épocas se encarcelaron poetas; se prohibieron sus libros o se quemaron; se les arrebató la vida como solo los indecentes y los cobardes saben hacerlo…; sin embargo, por mucho empeño que pusieron los que siempre han mandado, jamás pudieron silenciar la voz del verso; la voz del poema.

Llevamos confinados desde el mes de marzo por culpa de la COVID–19. Hemos hecho homenaje a héroes, que nunca han querido que se les tratase como tales; a camioneros, fuerzas y cuerpos de seguridad; reponedores, barrenderos, repartidores, agricultores…; sin embargo, ¿Te (nos) has (hemos) acordado de esas miles de mujeres, y de menores, a los que se les iba a condenar a vivir con su carcelero, con su maltratador, con su enemigo…; en una soledad incomprensible y cruel? ¿Quién siguió su justificado encierro? ¿Y su desescalada?

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