La poesía nos enseña a vivir con los ojos abiertos

logoNo sé si es más fácil vivir con los ojos cerrados o de espaldas a la vida, que hacerlo con los ojos de par en par, y con ello poder disfrutar de todo lo bello que nos acompaña. No quiero cerrar mis ojos; no quiero cerrar mis oídos; no quiero cerrar mis brazos; no quiero cerrar mi corazón; no quiero cerrarme. Creo que si lo hiciera… No, estoy seguro de que si lo hiciera, dejaría de disfrutar de todo lo maravilloso que la vida me depara. No importa el momento en el que me encuentre, importa el momento en el que yo esté.

Vivir con los cinco sentidos, o seis, o siete, o los que sean, pero en especial, vivir con los ojos bien abiertos para poder observar y, sobre todo, aprender. Siempre aprender. Sabiendo distinguir de esta forma los espejismos que propician los embaucadores de la mentira, de la sencilla realidad que nos acompaña; sabiendo distinguir las medias verdades de las medias mentiras, descubriendo con ello a los verdaderos mentirosos y a los mentirosos verdaderos. Vivir y soñar con toda la intensidad posible, sabiendo hasta dónde llega el sueño y dónde comienza la vida.

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