Cuando recibes una visita, que no esperabas, pero que has soñado con que ésta se produjera, ¿no sientes cómo se te acelera el corazón y te parece que todo lo que te rodea pasa a un segundo plano? ¿No tienes la impresión de que cuando has ‘pedido un deseo’ y lo haces con decisión, fuerza y verdad, hay posibilidades de que pueda cumplirse? ¿No crees que el Universo está esperando que pidas para concederte? Pero debes recordar, que todo debe estar en equilibrio, y que si te concede ese deseo, en algún momento deberá equilibrar la balanza. O quizá sea este deseo el que lo he equilibrado.
Durante unos días he (hemos) tenido un regalo en casa que no esperábamos que pudiera darse en las actuales circunstancias, pero nos ha llegado. Decía Einstein que ‘el tiempo es relativo’. No lo sé. Quizá sí; quizá no. Pero sí puedo asegurar que en esta ocasión no he mirado si el tiempo era mucho, poco o suficiente. En realidad poco importaba, pues lo verdaderamente importante es la intensidad con la que vivimos cada momento. Ahora estamos, pues a disfrutar; mañana será otro día.