La poesía puede ser, muchas veces, la mejor medicina

logoLlevo meses escuchando a las y los de siempre, que hay que ‘salvar la navidad’. ¿De quién? ¿De qué? En mi opinión creo que no necesita ser salvada, pues aquellos que amamos estas fechas las seguiremos amando por muy diferentes que sean, respecto de años anteriores. Tampoco necesito de ‘fechas señaladas’ para juntarme (cuando sea posible) con aquellas y aquellos a los que amo. Precisamente por ese amor que les tengo sé, perfectamente, lo que debo hacer sin que nadie me lo diga o imponga.

¿Y qué sucede con las vidas de todas y todos aquellos que han partido antes de ver cumplido su tiempo? ¿Quién se preocupó de salvarles? ¿Quién se preocupa, ahora, de salvar a los que, seguramente, partirán antes porque alguien (muchas y muchos) se han empeñado en salvar la Navidad? Ya se empeñaron en salvar el verano, y si mi memoria no me falla, no salvaron nada. Nada. Nos hemos seguido contagiando y se han ido muriendo, demasiados de ellos en soledad.

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