¿Cuánto dura la eternidad? Le preguntó cuando se encontraron

logo¿Cómo medimos el tiempo? Pero no me refiero al que marcan los relojes; ni tampoco a aquel con el que medimos lo que invierte la tierra en dar la vuelta al sol; o el que emplea la luna en dar la vuelta a la tierra; o el que tarda un trueno después de que la tormenta ilumine el cielo con un rayo; o el que transcurre entre el regreso de las estaciones; o el tiempo que habita entre silencios cuando el amor no es correspondido. ¿Cómo medir el tiempo de espera, cuando no sabes lo que esperas o a quién esperas?

He querido, en estos versos, dar voz a dos objetos inanimados, pero por todos conocidos. Sencillos. Frágiles. Incluso, fugaces. Es más, con un tiempo de vida, si es que estos objetos lo tuvieran, limitado. A no ser que con su unión naciera un nuevo objeto lleno de vida y sentimientos. ¿Sería también, un objeto inanimado? ¿Lo es un libro? ¿Lo es un poema? ¿Lo es un dibujo? Dejar constancia, negro sobre blanco, de todo aquello que nace en libertad de aquel o de aquella que decide expresar lo que piensa y siente sobre un papel… ¿Convierte éste en un objeto vivo?

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