Esta mañana he querido detener mi despertar, dejando volar la mirada que, aún sin ver, me hace sentir todo lo que me rodea. A veces lo hago con los ojos cerrados. A veces en la oscuridad que nos brinda la noche, aunque mis ojos permanezcan abiertos de par en par. A veces, muchas veces, dejando la mirada fija en un lejano punto del horizonte próximo, mientras percibo el latir de mi entorno.
Los pequeños detalles consiguen llenar esos vacíos que, la velocidad con la que vivimos la vida, abren ante nosotros sin darnos apenas cuenta. Si observas la Naturaleza, el cielo, el brillar de las estrellas, la mar cercana, los montes acariciados por las nubes, la sonrisa de un niño, la sincera mirada de unos ojos, el vuelo de una golondrina, el danzar de las hojas en otoño… Pequeños detalles que dan verdadero sentido a nuestra vida.