Que el paso del tiempo es inexorable, es una obviedad, al menos para un inexperto como yo, pues si lo quisiéramos llevar a la física cuántica, es posible que, esta afirmación obvia, haga agua por todas partes, pero en absoluto es esa mi intención, ya que como digo, me confieso un ignorante en este asunto. Hago referencia a ese pasar de los meses y los años que vamos acumulando hasta el final de nuestro camino, hasta alcanzar ese horizonte que, en mi caso, cada vez observo más cerca.
No pretendo que lo dicho sea, o pueda parecer, un lamento o una fatalidad, es una realidad de la que ninguno puede escapar. Desde el mismo instante en el que nacemos y emprendemos camino, todas y todos hacemos senda o seguimos huellas que otros hicieron antes que nosotros, acercándonos, sí o sí, hasta el instante final. Hay que ser realista, no engañarse y tenerlo claro. Muy claro.