Que bien me siento cuando consigo comunicar con la Naturaleza que me rodea, y de la que, sin duda alguna, formo (formamos) parte. Si bien es cierto que a veces, algunas veces, las palabras no consiguen salir por mi garganta. Palabras que pretenden verbalizar todo aquello que siento y que quiero (necesito) comunicar y que, sin embargo, no pueden ver la luz. No entiendo cuál puede ser la razón, pero sí reconozco que me sucede algunas veces.
No hace mucho tiempo, durante el confinamiento que sufrimos desde marzo de 2020, y que duró más de lo deseable, creo que fuimos conscientes de lo que interferimos en nuestro entorno, cuando lo invadimos de una forma desmedida y sin tener en cuenta ni nuestro entorno, ni las consecuencias inmediatas y, sobre todo, futuras. Quisiera iniciar una conversación, con estos versos, que ahora escucha el viento. ¿Te apuntas?