Junto a mis huellas, también camina la poesía y el silencio

logoHay que tener cuidado cuando soñamos, y saber distinguir si soñamos mientras dormimos o mientras estamos despiertos. Algunas veces el mundo de los sueños y el de la realidad caminan tan juntos que pueden llegar a confundirse, o lo que es peor, trenzarse y no saber distinguir dónde nos encontramos. Para distinguir esa situación yo tengo un buen remedio: la poesía. Sí, la poesía. Con ella sé perfectamente dónde me encuentro, pues la poesía no se sueña, la poesía se vive, se respira, se saborea, se mira, se huele… La poesía acompaña nuestra vida, aun sin nosotros saberlo.

Es por ello, que te propongo que salgas a buscarla, y de esa manera sabrás por dónde caminas. Cuando llegamos a este lugar lo hacemos ligeros de equipaje y no somos conscientes de que traemos nada. Con el tiempo iremos atesorando recuerdos, que nos servirán para no olvidar de dónde venimos; con el tiempo iremos atesorando cosas materiales, que no podremos llevarnos cuando partamos. Llegamos con nada y con nada regresaremos. Creo que se nos olvida muchas veces y deberíamos recordarlo. Cada cual valorará lo que merece la pena alcanzar o atesorar. Yo no tengo dudas. Seguiré haciendo camino bajo anocheceres sin luna y sin estrellas; seguiré buscando poesía entre silencios y versos; seguiré adelante mientras sueño mi vida, mientras vivo mis sueños.

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