Los años van pasando sin que nada ni nadie pueda detenerlos, o ralentizarlos a su antojo o conveniencia. Esto es muy buena noticia, aunque pudiera no parecerlo en un primer instante. ¿Te imaginas que alguien pudiera «controlar» el tiempo? Según como está, este lugar al que llamamos «Mundo», no nos faltaba más que algún «indocumentado», «salvapatrias» o «falso profeta» lo controlara. Qué feliz me siento despidiendo un año más y dando la bienvenida al que pronto amanecerá para regalarnos, porque la vida, siempre regala, solo tenemos que estar atentos y percibir sus regalos como lo que son. Disfrutemos de lo que tenemos y que no nos obsesione lo que «no tenemos».
Para despedir este año que llega a sus últimas horas, he querido compartir unos versos en los que la pérdida se hace patente. La importancia del amor; del recuerdo; de la amistad; de la comprensión; de los latidos acompasados… Un adiós —quizá solo sea un «hasta luego»—, de dos almas que han caminado juntas y que ahora deben despedirse porque una «ha de partir» antes de llegada su hora. O Tal vez sí haya llegado su hora. Nunca sabemos cuando finaliza nuestro camino, sí cuando finaliza un año, pero no cuando lo hace un camino. Estemos preparados por tanto y que no nos «pille» con «tareas pendientes». De ahí la empatía, la solidaridad, el abrazo, las palabras sinceras… Ella era mi amiga y ya no está, pero su latido es parte de mi con tan solo pensarla.
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Si te apetece puedes escuchar el poema
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Quisiera que construyeras
tu hogar en mi corazón
para que siguiera tu latido ahí
cuando ya hubieras partido;
cuando la enfermedad
te hubiera robado de mi lado
cuando el palpitar de mi corazón
sea tan solo un eco del tuyo.
Quisiera que mi corazón
fuera ese lugar al que regresas
cuando el miedo te persigue;
ese lugar en el que la calidez
te abraza si el frío se hace presente,
ese lugar donde nada puede sucederte
pues con amor levantó sus paredes.
Quisiera que construyeras
tu hogar en mi corazón
como si fuera el último refugio
en el que pudieras creerte a salvo,
el lugar en el que no te sentirás abandonada
pues nunca abandonaría a quien me importa
y tú me importas…, me importas
porque siempre has acompañado mi camino
porque siempre me has mirado a los ojos
porque has comprendido quién soy
porque me has aceptado, aun con mis errores,
porque siempre haces que me sienta vivo
con tan solo pensarte.
Quisiera que construyeras
tu hogar en mi corazón
para cuando ya no estés a mi lado
y la tristeza intente ocupar tu ausencia,
solo el latido de mi corazón, junto a tus recuerdos,
impedirán su acomodo.
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¡¡Adiós 2025!! ¡¡¡Bienvenido 2026!!!
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