Un poema, para dos amores, en este domingo de agosto

hex0Ya en alguna otra ocasión he comentado sobre lo que yo considero ‘verdadero amor’; aquel que se tiene a los hijos o hijas. En mi caso, a mis dos hijas. Estos días he tenido el privilegio de que los tres pudieramos pasar tiempo juntos. La pequeña tiene seis años, la mayor…, unos cuantos más (ya es una mujer, y la edad de las mujeres no se debe indicar, si ellas quieren que lo digan). Han sido unos días especiales, en los que mis ojos miraban y veían cuán diferentes son, y cuán parecidas.

Quizá fuera mi mirada la que descubría sus parecidos y sus diferencias. No lo sé. Qué más dá. ¿Acaso tiene importancia? Lo verdaderamente importante es que ambas han disfrutado de esa compañía de hermanas que no pueden verse todos los días. Se echan de menos, y la distancia hace muy difícil los encuentros. Han sido unos días maravillosos y para recordar. Seguro que lo recuerdan. Además, el entorno y la compañía ayudaban a ello.

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